PBX (57) 7 - 6329162 |   contacto@specializedbucaramanga.com
YOUR RIDE, YOUR RULES

YOUR RIDE, YOUR RULES

Por.
@MujeresBicibles

#YourRideYourRules fue, durante 3 años, la etiqueta de lo que significó mi paso como  embajadora de Specialized. También fue y es una referencia de lo que soy, porque no en vano este hashtag tuvo que ver, en esos tres años, con el activismo en bicicleta promovido desde Mujeres Bici-bles y el propósito de subir más mujeres a la bicicleta, a nuestro tiempo, a nuestra manera, propósitos que hoy día, suman 14 años y siguen vigentes porque es una decisión pasar por el mundo a giro de bielas.

 

Siendo parte de la familia Specialized aprendí que no todas las experiencias de ciclismo son iguales, ni todas las bicicletas. La mejor bici, un buen sillín, una posición correcta, el grupo adecuado, unos buenos frenos, etc., pueden hacer más placentera una práctica ciclista y también ayuda a crear una comunidad de ciclistas felices. Una certeza muy útil cuando se trata de pasar muchos años subidos en una bicicleta y de formar una masa crítica en cada ciudad.

 

Mi experiencia con la marca ha sido muy concreta. En principio, rodé por la ciudad en una Myka. Una bici de montaña, ajustada para ir por la ciudad, con una parrilla y sus respectivas luces. Con esta bici empecé a descubrir el ciclismo de montaña. Sorteaba mis pedaleos entre la tierra y el pavimento, el ascenso y la llanura, disfrutando de los paisajes que tenemos en Santander, con dos pequeñas rutas esporádicas: una al Cañón del Chicamocha y otra a Barichara, pero todo dentro del departamento. Luego, con algo más de conocimiento, me pasé a una híbrida urbana, la Vita, una bici mas ligera, mas rutera, mejor adaptada para rodar por pavimento; una delicia de bicicleta para la ciudad, para llegar al trabajo en bici, o a las diferentes actividades de mi cotidianidad como docente universitaria y como activista y ciclista urbana.

 

Luego, en 2016, con deseos de aligerar mis cargas, de moverme para que el mundo se moviera, de hacer de la vida algo más sencillo, dejé atrás mis pertenencias, mis trabajos, mis amigos, mis amores, mis gatas, mi familia y emprendí sola el primer viaje largo en bicicleta: El Sur Bici-ble. Así se llamó mi primer viaje en bicicleta. Y, para esto, conseguí un nuevo modelo, Ariel, otra bici híbrida, mas MTB, que fue mi compañera durante los caminos que me llevaron a conocer cientos de ciudades en Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay y Brasil. 8.000 kms para 8 meses de viaje y unas experiencias desde el cicloturismo que, aun hoy, miro con gratitud con la vida y con las personas que me crucé mientras sumaba kilometraje a mis rutas por el sur.

 

Con la asesoría de Specialized, la bici, mi Arielita, quedó a tal punto de perfección, que jamás me dejó botada. Sin embargo, vale la pena señalar que tuve asistencia mecánica en cada país que recorrí y que, inclusive, en las condiciones más extremas, como la sal, la arena y la nieve que encontré en Bolivia, Arielita, siempre dio la talla, se mantuvo firme y fue mi mas fiel compañera de viaje.

 

Cuatro experiencias de ciclismo: urbana, MTB, ruta y cicloturismo, todas muy diferentes, todas a merced de otras expectativas. En la ciudad, se espera pedalear con seguridad, compartir la vía con otras formas de transporte y disfrutar de los paisajes urbanos. Con el MTB y la ruta, las salidas en bici son caminos de conquistas, de conteo de kilómetros, uno tras otro, esperando siempre ese punto final para saber que esta vez se logró en menos tiempo y que el cuerpo agradece ese contacto con la máquina y su resistencia. Con el cicloturismo, se pedalea con la cara de frente al sol, con el deseo de cruzar fronteras, con el ánimo del encuentro con la abundancia y lo elemental del mundo, el agua, la montaña, el aire, la tierra que nos sostiene, quizás con el factor sorpresa como única constante del día. Cuatro experiencias en una misma máquina, invento divino y humano, que se adapta según convenga, que alivia el paso gracias a su tecnología y que, sin duda, es amable con el cuerpo y con la naturaleza.

 

Estaré, entonces, compartiendo reflexiones de la experiencia urbana de la bici, aprovechando la plataforma que tiene la tienda para compartir una visión de ciudad más amable, más saludable y más armónica con el medio ambiente.  Contando los días, eso sí, para el siguiente viaje largo, el segundo, que me llevará a pedalear por una ruta ancestral y mítica: la ruta de la seda.

Gracias.